“LOS HIERROS PARA OBLEAS U HOSTIARIOS” UNA ANTIGUA TRADICIÓN EN NUESTRO TERRITORIO

Los moldes para hostias, también llamados Hierros para obleas u Hostiarios, tienen una larga tradición e historia.

De hecho, se remontan al siglo VI los primeros testimonios de moldes de piedra, como el encontrado en Cartago, de terracota, de madera (como el que se conserva en el museo de Cleveland Nota 1 ), que eran utilizados para dar a la Hostia la forma redonda de la que hablaba San Epifanio «Hoc est enim rotundae formae» ya a finales del siglo IV. D. C.

En Occidente la forma redondeada se remonta al siglo V. Aunque el grosor de la hostia era mayor que el actual. Pero la hostia continúa cambiando, pasando a ser de dimensiones más pequeñas para los fieles y más grandes para el sacerdote.

A partir del siglo XI D. C. Para hacer las hostias de los fieles, nacen los primeros hierros para obleas con forma de tenaza, primero lisos y poco a poco cada vez más delicadamente decorados Nota 2.

Estas tenazas fueron fabricadas a partir de dos discos de aproximadamente 20 centímetros del diámetro cada uno y unidos entre ellos por medio de dos largas barras, que servían de empuñadura Nota 3. La elaboración de hostias, inicialmente, era confiada a los monasterios, en particular aquellos masculinos.

Los hierros litúrgicos u hostiarios más antiguos conservados en Italia se remontan al año 1132 Nota 4 y se encuentran en el Museo del Vino de Torgiano en la provincia de Perugia (foto 1). En la segunda imagen (foto 2) podemos ver el hostiario decorado con la crucifixión y la deposición. El tercer hostiario es muy particular porque propone el Tau, es decir, la cruz en forma de T asumida como símbolo de San Francisco, de hecho, el origen es precisamente del Sagrado Convento de Asís (foto 3). El cuarto hostiario, en cambio, presenta el trigrama de San Bernardino de Siena, una decoración presente durante todo el período de la contrarreforma (foto 4).

Además de estas decoraciones, los principales temas utilizados para los hierros u hostiarios fueron el cordero sacrificial, la flagelación, y cristogramas completados a veces por XPS.
En el siglo XV, los hierros para obleas comenzaron a salir de los muros de los monasterios para convertirse en instrumento de uso diario. Se difundió, de hecho, entre las familias más pudientes, la costumbre de elaborar hostias y regalar hierros para elaborar hostias con ocasión de bodas, bautizos e incluso en ocasiones profanas como el Carnaval (una práctica atestiguada por ejemplo por «El canto de los Cialdoni» Nota 5 de Lorenzo de ‘Medici).

Por ello se convirtieron en reconocidos dulces y los hierros, por tanto, a parte de su significado sagrado adoptaron también un carácter profano, con decoraciones de escudos heráldicos (foto 5), monogramas, motivos de felicitación y citas a las que se añaden motivos geométricos y vegetales.

Fue sobre todo en Perugia, gracias al trabajo de Francesco di Valeriano conocido como el Roscetto, un experto orfebre, platero y acuñador de monedas originario de Foligno, como se desarrolló esta tradición. Y se difundió hasta el punto de que nuestros orfebres recibieron importantes encargos de los Medici de Florencia, de los Visconti de Milán e incluso de la corte de Francisco I de Francia.

La colección más considerable es la que se conserva en el MUVIT, el Museo del Vino de Torgiano, que cuenta con más de cien piezas, mientras que en la Galería Nacional de Umbría, encontramos el segundo núcleo más relevante. También pueden encontrarse ejemplares en el Museo del Bargello de Florencia, en el Castillo Sforzesco de Milán, en el Castillo del Buonconsiglio en Trento, pero también en Londres en el Victoria and Albert Museum, en París en el Museo Cluny, en el Museo D’Arts and Tradition Populaires en Marsella, en el museo de la ciudad de Karlovy en Bohemia.

Museo del Vino (Torgiano) inventario n. 1038 MUVIT Hierros para obleas u hostiario, hierro grabado y cincelado, siglo XII.
Museo del Vino (Torgiano) inventario n. 1124 Hierros para obleas u hostiario, hierro grabado y cincelado. 79; plato 17,2x10,5
Museo del Vino (Torgiano) inventario n. 1039 Hierros para obleas u hostiario, hierro grabado y cincelado Asís (Sagrado Convento), siglo XV longitud 85,5; diámetro del plato 14,5
Museo del Vino (Torgiano) inventario n. 1126 Hierros para obleas u hostiario, hierro grabado y cincelado, longitud 73; diámetro máximo 18,5
Museo del Vino (Torgiano) MUVIT inv. n. 1087 Hierros para obleas u hostiario, hierro grabado y cincelado con escudo heráldico y trigrama bernardiniano siglo XVI (?) longitud 86,7; diámetro 16,8

Note

1 http://www.clevelandart.org/art/1951.152
“Era una práctica común paleocristiana estampar imágenes e inscripciones en panes utilizando moldes especiales. Representan la Iglesia del Santo Sepulcro en el Monte Gólgota – la colina en las afueras de Jerusalén en la que Cristo fue crucificado y enterrado- este molde de madera probablemente se usó para imprimir panes distribuidos entre los peregrinos que visitaban Jerusalén, en conmemoración de su viaje «

2 “Breve storia dell’ostia e dell’Eucarestia” de Diego Gulizia ver https://www.academia.edu/5357807/Breve_storia_dellostia_e_dellEucarestia
3 Descrizione carteggio Terenzi – Lungarotti, “Fondazione Lungarotti Onlus, Torgiano (PG)».
4 Por Giovanni Ranieri Fascetti, la datación sería más tardía, ver «le cialde e il vino» Mistero e tradizione di un dolce europeo, Pisa, CLD Libri Srl, 2005, pp. 60-63
5 Lorenzo de Medici, Obras a cargo de Tiziano Zanato, Einaudi, Turín, 1992